domingo, 27 de septiembre de 2015

Guía para Perplejos.

Guía para Perplejos.
Primera Parte.

En cierta ocasión fui invitado a dar una plática a  Instituto Tecnológico de Monterrey, sobre la idea de la izquierda en la actualidad, como era natural, me pareció necesario mencionar algunos conceptos de Karl Marx, cuando para mi sorpresa, abruptamente fui interrumpido por el profesor anfitrión, quien sumariamente calificó la teoría marxista como llena de mistificaciones, cancelando en ese momento la discusión sobre el tema.

Más lamentable que esta arbitraria irrupción, me pareció la notoria ignorancia sobre la teoría Marxista, ignorancia que nutre el prejuicio sobre el tema y más cuando proviene de personas con cierto nivel y responsabilidad académica.

Recientemente un amigo me comentaba, que estando leyendo el libro El Capital en el Siglo XXI de Thomas Piketty, una persona se le acercó y le dio a entender que la obra "estaba sesgada" por ser marxista, casos como los anteriores existen ad-nauseam, lo irónico es que muy probablemente estas personas, jamás hayan leído a Marx y solo se conforman con interpretaciones de segunda mano.

Con frecuencia mayor a lo deseable, se lanzan descalificaciones sin rigor histórico, técnica, ni sentido filosófico cuando de formas de organización político y económica se trata.

Se dice del socialismo, que es hacer pobres a los ricos y el capitalismo ricos a los pobres y sobre tales errores se construye todo un discurso político, que solo enrarece al debate mismo.

En realidad, el socialismo, ni el capitalismo es lo uno, ni lo otro, porque parten de visiones de diferentes, podrían converger, pero desde hace más de cuarenta años, los sectores más recalcitrantes pro-libre mercado, han agudizado los rasgos de este nuevo tipo de capitalismo que experimenta el mundo.

Claro, en la actualidad es tal la naturaleza salvaje del capitalismo neoliberal, que sus defensores prefiere recurrir a la imagen romántica que de él tienen, esa hecha de la lucha que el capitalismo dio en sus orígenes contra el antiguo orden feudal.

En sus comienzos el capitalismo se caracterizó por recompensar en cierta medida, la innovación y el esfuerzo de las ascendentes clases burguesas, la consigna de libertad e igualdad, fueron de utilidad para legitimar sus ansias de hegemonía frente al orden feudal.

Sin embargo, una vez sobrevino la eclosión de aquel y las clases burguesas tomaron su posición en la pirámide social, estas se parapetaron en su sitio y desde entonces han detenido toda amenaza a su situación de privilegio, osificandose tal y como lo hiciera el desplazado orden social que el mismo capitalismo  habían desplazado.

En ese contexto es que surge la Critica a la Economía Política (Kritik der Politischen Ökonomie)  y El Capital (Das Kapital) ambos de Karl Marx, siendo ciertos en aquel entonces, lo son aún más para el caso del capitalismo actual, con la diferencia entre ambos tipos de capitalismo, en que el de hoy, no se orienta a producir objetos, financiar infraestructura o innovaciones tecnológicas, sino que se reinvierte en el sistema financiero y sólo produce papel.

Antes de tratar la crítica marxista al capitalismo, hay que tener presente el ambiente filosófico que forjó el pensamiento de Marx, aunque sea muy brevemente.

Si consideramos lo que fue la filosofía alemana de finales del siglo XVIII y la primera mitad del XIX, podremos observar que el esquema de exposición de los sistemas filosóficos de entonces, (incluso el Kantiano), por lo general se dividía en dos partes, una descriptiva de la realidad y otra prescriptiva.

Marx no fue ajeno a este método de exposición y en su pensamiento podemos encontrar este tipo de clasificación en sus ideas, a partir de lo anterior, resulta obviamente inconducente reducir como comúnmente se ha hecho, todo el pensamiento de Marx a su esfera prescriptiva, es decir, lo que constituye su metafísica o visión profética como le gusta llamarla a sus malquerientes, haciendo a un lado lo más valioso y perspicaz del marxismo, su exacta descripción del funcionamiento del capitalismo y sus efectos sobre la humanidad sujeta a él.

En la próxima entrega, trataré de exponer brevemente algunas de las teorías de Karl Marx, derivadas de su esfera descriptiva, dejando al lector la posibilidad de sacar sus propias conclusiones de lo cierto o no que pueden ser las mismas, haciendo lo posible por despejar la bruma interesada que oscurece la comprensión de la obra marxista.

sotelo27@me.com





domingo, 20 de septiembre de 2015

Ciudades Humanas.

Los días 5 y 6 de Septiembre del año en curso,  se llevaron  a cabo, un ciclo de conferencias en la Facultad de Arquitectura de la UAT, con el propósito de exponer la necesidad de reconsiderar los criterios con los que se ha venido conduciendo el desarrollo urbano de la zona.

Si bien es cierto, este tipo de preocupaciones en los países desarrollados, lleva años que dejó de ser proyecto, para volverse realidad, no deja de ser grato, que se empiecen a dar este tipo de discusiones, ya que nos conectan, con los grandes temas del desarrollo humano en el mundo, 

Se propuso una estrategia de movilidad urbana sustentable (EMUS), el  origen del concepto, tiene su raíz en la denominada democracia urbana, cuyo eje gira en torno al derecho común al espacio público que involucra desde el acceso gratuito a todos los bienes y servicios públicos, el  impulso de una nueva pedagogía que estimule el uso de vías alternativas de transporte al automóvil, hasta consultas ciudadanas para el caso de proyectos de interés público etc.

Tradicional y erróneamente, solemos considerar las calles y avenidas, como de uso exclusivo de los vehículos automotor, cuando en realidad esto no es cierto y precisamente en ello radica el énfasis innovador del concepto de democracia urbana, en nuestra calidad de ciudadanos, todos tenemos derecho al uso de las vías públicas, independientemente del medio de transporte que utilicemos, pero no solo eso, este derecho de uso implica además, la adecuación para cada tipo de uso, peatonal, bicicleta etc,.

En este sentido, resulta revelador conocer que, el 67% de la población de la zona metropolitana (Tampico,  Madero y Altamira) usa transporte público, del cual un 47 % se encuentra en deplorables condiciones, pese a ello, de 2011 a 2013, el presupuesto destinado a desarrollo urbano se repartió de la siguiente forma, un 23 % se destinó a movilidad urbana sustentable, frente a un 77 % en ampliación y mantenimiento de las vías tradicionales.

Ante este problema, algunos profesionales de la urbanización, han imaginado la posibilidad de construir un tren urbano a lo largo de la Avenida Hidalgo, como el que ya existía en la ciudad, hace muchas décadas, otros, considerando los costos hundidos de un proyecto de tal envergadura, lo que representaría un obstáculo para la implementación de una agenda de movilidad urbana, han propuesto en su lugar, un metrobús, como el que ya funciona en el Distrito Federal..

Por otro parte, durante  años, la bicicleta padeció el prejuicio clasista, que la asociaba a las clases sociales de más bajos recursos, postergando la posibilidad de que ocupará un papel más relevante como medio de transporte,  afortunadamente hoy esa idea, empieza a ceder el paso a otra que antepone, sus ventajas de sustentabilidad y de salud pública.

Evidentemente, el tema del uso de la bicicleta como medio de transporte, no solo involucra la habilitación de infraestructura, sino también su regulación, así como un cambio de actitud en los conductores de los vehículos automotor, sin embargo a la larga, las dificultades en la implementación de este tipo de políticas palidecen con respecto a los beneficios sociales que reportan.

Una de las peculiaridades de este tipo de agendas, es el giro en el orden de las prioridades, si antes, los grandes proyectos urbanos, absorbían el interés, ahora se pone el acento, en aquello, que puede proporcionar experiencias de vida reconfortantes, parques, jardines, ciclovias, paisajes etc,.

Está claro, que un hábitat más sano y amable contribuye de manera decisiva en el mejoramiento de la vida en sociedad, ya que permite desarrollar sentimientos de comunidad y establecer lazos de solidaridad y corresponsabilidad en la toma de riesgos y decisiones.

No obstante, uno de los mayores peligros de este tipo de proyectos urbanos, es la tendencia de hacer privado lo publico, en buscar el rendimiento económico, antes que el confort de los ciudadanos, el cambio de paradigma estribaría en devolverle su dimensión de Ciudad a las ciudades, en dejar de definir proyectos en función de criterios comerciales.

Por eso resulta fundamental que se introduzca la figura de la consulta ciudadana y el de moratoria a la hora de definir los planes de desarrollo urbano, después de todo y no es lo de menos, las ciudades son de todos y no puede puede sujetarse su planeación a criterios que riña, dificulte o vuelva hostil el sitio donde tiene  lugar toda nuestra existencia.

sotelo27@me.com






























domingo, 13 de septiembre de 2015

El valor de la #Utopia

Cotidianamente tenemos noticia de toda suerte de hechos indeseables, en sucesión inagotable somos testigos de eventos que desafían nuestra capacidad de comprensión y nos empujan a cuestionarnos si son, el rasgo que define a nuestra civilización.

A lo desafortunado de esta situación se suma, la incapacidad o renuncia por pensar un mundo mejor. Desde existencialistas a postmodernistas, el tono del discurso se ancló, en un dejo de resignación.

Se dejo de pensar en términos de un mundo ideal, que sirvieran de guía y de aspiración edificante y se nos ofreció la descripción detallada de la realidad, como bálsamo ante la frustración.

De a poco en poco, la angustia y la incertidumbre, fue ganando terreno, al confinarse la existencia en lo inmediato y negando la posibilidad de que el pensamiento apunte hacia algo más allá de su presente, se nos instaló en la desesperación.

Con frecuencia mayor a lo conveniente, se da un  rechazo a todo intento de trascender y acceder aunque sea solo con la imaginación,  a una sociedad mejor, se argumenta la imposibilidad de toda utopía, lo que a provocado, que nuestra sociedad entre en una decadencia mayor.

Porque una sociedad que limita sus posibilidades al mundo de los hechos que son, termina por reproducir copias de la copia de un mundo, ya de por si imperfecto, y el resultado no puede ser otro que la degradación progresiva de todos los valores humanos.

El valor de la utopía, no reside en las posibilidades de su materialización, porque como una idea perfecta, no existe en ningún lado, ni en ningún tiempo, sino en proporcionarnos las coordenadas para hallar el camino de nuestra evolución, en hacer lugar a lo posible y de esta forma reajustar constantemente el universo de la humanidad.

La Utopía en el mundo del hombre es una idea reguladora, que por estar por encima de sus posibilidades, nos obliga a esforzarnos a ser mejor, cumple el papel de ser una idea funcional, importante más por lo que hace  en los hombres, que por lo que como conjunto de ideas es.

En la base de la República de Platón y la Utopía de Thomas Moro, cuyos relatos giran en torno a una sociedad comunista, lo fundamental no es el modo en que se distribuyen las cosas, sino los lazos de fraternidad y solidaridad que lo posibilita, ese sería un modelo al que todos deberíamos aspirar, una sociedad en armonía, donde lo importante es la vida del hombre y no sus bienes.

Si queremos cambiar nuestro mundo, debemos empezar por hacernos una exigencia mayor y obligarnos a trabajar como si lo inverosímil fuera posible, el cinismo disfrazado del falso realismo, el oportunismo, convertido en filosofía del vencedor, nos ha colocado en una penosa situación.

En realidad, poco interesa si algún día llegaremos a vivir en una sociedad ideal en el que lo material y la posición social no importe, lo fundamental es lo que hoy, estas ideas pueden hacer para mejorar nuestra convivencia social.

Por eso no  preocupa convencer a los que con cinismo nos condenan a la mediocridad, porque tenemos la convicción de que, una sociedad más justa, equitativa y tolerante siempre es mejor a una que no lo sea.

sotelo27@me.com

















domingo, 23 de agosto de 2015

Modernísmos sin modernidad.

Pese a la insistencia en calificar a nuestro país, como compuesto por una sociedad moderna, lo cierto es que prevalecen en ella, ideas y actitudes, que hacen incompatible cualquier noción de modernidad, con la nuestra.

En términos generales,, la modernidad es entendida como una etapa de un tiempo histórico, en el que se arraigaron procesos e instituciones sociales, tales como el racionalismo, liberalismo, la secularización, la igualdad entre los hombres, la alfabetización, la movilidad social, el desarrollo de gobiernos representativos etc, Roger Griffin dixit.

Esto es, que los procesos de modernización en las sociedades más desarrolladas, no solo consistían en un febril maquinismo industrial o de un liberalismo comercial a ultranza, sino que como presupuesto a ello fue, la interiorización y reconocimiento de ciertas cualidades humanas, que hacía de los hombres sujetos de iguales derechos y consideraciones sociales, tales como la tolerancia, inclusión y respeto.

Lo anterior es fácil de explicar, puesto que el liberalismo y el capitalismo, dos de los más grandes productos culturales de la modernidad, basaron su ética y practica, en la libre concurrencia, en donde al menos en teoría, dos individuos iguales, coinciden en el deseo de comprar y vender libremente, esto es que mas que las ansias de intercambio, lo fundamental fue la igualdad entre los hombres.

Por ello, no basta con que en nuestro país, se liberalice la economía y se privaticen lo bienes para que nuestra sociedad adquiera un carácter artificialmente moderno, si dentro de la misma no existe un afecto orgánico por la igualdad entre los hombres.

Tras la delgada capa de barniz civilizatorio, con la que se camufla con toda clase de reformas la sociedad, subyace un talante auténticamente bárbaro e ignorante, que tienen su expresión en  actitudes impúdicamente abiertas de clasismo, racismo  de ciertas capas de la sociedad.

Cierto es, que estas actitudes están presentes todavía, en las sociedades más desarrolladas del mundo, pero las mismas, son contenidas, por la reprobación social y solo pueden ser manifestadas en soledad.

Por el contrario, recientemente he escuchado, sin grado de pena alguna de quienes las pronuncian, una pluralidad de expresiones, que hacen apología de la diferencias sociales, raciales o económicas.

Por ejemplo, alguien mencionaba que la solución a los problemas de México sería "matar a los indios", otros se quejan de que se fueran perdiendo las barreras entre pobres y ricos, cuando menos, a la hora de intercambiar la palabra.

Ya sin mencionar los traumas que nos causa a los mexicanos el color de la piel, resabios probablemente de nuestra conquista, a estas expresiones no pueden calificarse ni siquiera de salvajes, puesto que, en estado salvaje, el hombre tendía a la solidaridad y establecer grupos sociales cada vez más grandes. 

Como escribiera Octavio Paz, los mexicanos nos escondemos  tras una máscara, en este caso, la de nuestra supuesta modernidad, pero detrás de ella, se esconde un rostro egoísta, prejuicioso, que superficialmente hace suyos los logros de la técnica y la modernidad, sin tener que asumir los compromisos y responsabilidades que ello implica con la humanidad.

¿Porque fue importante para la modernidad, la cohesión social? Durante siglos, la humanidad dividida en castas, estratos sociales rígidos de siervos y señores feudales, no logró el desarrollo económico y científico, que empezó a lograrse a partir del humanismo renacentista, esto es, desde el momento en que, aunque sea vagamente, la idea de una dignidad humana, cobró vida.

Escribía Simone de Beauvoir "La naturaleza del hombre es malvada, su bondad es cultura adquirida". No obstante, aun cuando soy más de la idea socrática de que el hombre escoge el mal, porque desconoce cuál es el auténtico bien, en el fondo las dos posiciones coinciden en que la raíz de la maldad puede estar en la  ausencia de cultura.

A diferencia de la modernidad, el modernismo fue un movimiento mitopoético reaccionario,  que solo estéticamente intentó transformar algunos aspectos que la modernidad había trastocado.

En México, el discurso modernista se ha avenido bien, porque ha permitido  hipostasiar una transformación social y cultural de fondo, por otra que solo existe en el discurso, dejando intocados hábitos y costumbres conservadoras y anticuadas.

sotelo27@me.com
















domingo, 16 de agosto de 2015

Narcisismo Neoliberal.

En sus albores, el programa de la modernidad, fue definido por Francis Bacon, con la frase "El saber, es poder", desde entonces, la generación de conocimiento, ha estado supeditado, a la consecución de resultados prácticos.

Con los descubrimientos en física, matemáticas y otros, se desterró, las explicaciones míticas y  supersticiosas, de esta forma el hombre, al poder medir, pesar y calcular con un grado de precisión y predicción sin precedentes, creyó poder resolver sus problemas, anticipando hipotéticamente sus soluciones, manipulado las situaciones.

Persuadidos como estaban, del poder de las ciencias exactas, confiaron en que, adoptando el programa de investigación adecuado a los hechos de la vida del hombre, se podría acceder a un conocimiento cierto y total de este.

Entraba así la modernidad, en una etapa de fetichización de las ciencias exactas, sin embargo, tan luego se introducían dentro de los marcos de referencia de los programas de investigación copiados de las ciencias exactas, los hechos humanos, estos arrojaban resultados erráticos o incluso abiertamente contrarios a los esperados.

Tal es el caso de los grandes sistemas filosóficos que, intentaron adoptar la estructura de los programas de investigación de las ciencias exactas como el de Descartes, Leibniz, Spinoza, e incluso Kant, todos ellos, recurrieron desde la geometría, hasta la física newtoniana, para intentar dotar al hombre de las herramientas para el dominio del mundo y su persona.

En realidad, no se puede decir que fallaran en absoluto estas pretensiones, sino que el grado de conocimiento  de los actos de los hombres, en el mejor de los casos siempre fue  aproximado y nunca rotundamente exacto.

Pese a que, la experiencia histórica, ya había mostrado el fracaso de aquellas pretensiones de un saber, que buscaba reducir a un lenguaje abstracto (lógico y matemáticas), el universo de toda la realidad humana, hubo que esperar hasta el siglo XX, para demostrar también la incompletitud de la de la lógica y las matemáticas, gracias a la paradoja de la teoría de conjuntos de Russell y al teorema de incompletitud de Godel.

Pero incluso, aun cuando ha quedado demostrado la imposibilidad de demostración verdadera, de todas las proposiciones, desde adentro de un mismo sistema de axiomas dado, se insiste en lo contrario y peor aún, se ha extendido la aplicación de axiomas abstractos y deterministas, a los hechos de la vida humana, soslayando el carácter esencialmente libre de estos, utilizando la cama de procusto, a la hora de explicar, planificar y determinar necesidades y satisfacciones de los seres humanos.

Tal es el caso de la ortodoxia económica neoliberal por ejemplo, que basa sus recetas económicas, sin tomar en cuenta otros datos de la experiencia, cegados por la aparente exactitud de la arquitectura matemática de sus modelos económicos.

Podríamos caracterizar este periodo de nuestra civilización, como padeciendo la suerte del Narciso, de la mitología griega, quien seducido por su propio reflejo en el lago, se precipitó en las profundidad abisales de su imaginación, el economista contemporáneo, auténtico planificador de nuestro tiempo, enamorado de los logros de las ciencias exactas, ha perdido de vista el contexto histórico en el que se desenvuelve y eso lo ha precipitado muchas veces en el error.

Par Isaiah Berlín, el filósofo liberal más importante del siglo XX, "La compleja naturaleza de las sociedades modernas, a la hora de establecer y ordenar las necesidades humanas estriba en la imposibilidad de que el mercado pueda determinar de antemano estas.

Sostiene Berlín, "La planificación mas benévola-no ya la que se establece desde el estado sino la que se diseña por organismos internacionales de cooperación-tiende a minimizar-sino a suprimir- las necesidades que no se incluyan en sus supuestos o no pueden satisfacerse desde ellos (justicia distributiva); el resultado puede llegar a ser la desautorización aun de la discusión sobre ciertas necesidades, sentidas, sí, pero que el sistema no parecen contemplar".


Afortunadamente está emergiendo, una nueva clase de economistas, que considera su ciencia, no como la ciencia suprema de las ciencias sociales, sino como una más, dentro del amplio campo de las ciencias sociales y buscan, desde el enfoque interdisciplinario, ofrecer soluciones en beneficio del conjunto de la humanidad, y no ya, solo planes de negocios para una selecta minoría de la sociedad.

sotelo27@me.com


domingo, 9 de agosto de 2015

El Circulo de Viena ( Des Wien Kreis)

Tal vez y como escribiera, José María Perez Gay en el Imperio Perdido, a consecuencia del proceso de sublimación de la derrota Austriaca en la batalla de Sadowa (Königgrätz) en 1866, que derivó en la pérdida de su hegemonía sobre los estados alemanes en favor de Prusia, la reflexión filosófica en Austria, no sólo se diferenció de la especulación alemana, sino incluso, la combatió.

Precursor del Círculo de Viena fue Ernst Mach, Profesor de Física y Filosofía en la Universidad de Viena, en su Obra El Análisis de las Sensaciones, sostiene que la idea del Yo resulta inútil, puesto que a diario el Yo se disuelve en las corrientes del devenir, y que lo que solemos llamar como Yo, no es más que un concepto puesto con el propósito de unir la experiencia.

Para Mach, la experiencia no es más que la sucesión inestable de una corriente de sensaciones, donde el Yo del ahora, no mantiene unidad ontológica, una unidad de ser uno, entre el ser del ahora, y el ser del mañana, deduciendo de aquí, que la memoria no es más que el despertar de antiguas sensaciones, lo anterior remite sin duda, al psicologismo asociacionista de David Hume, el Círculo de Viena mantuvo afinidad, con la Filosofía Inglesa y distancia con respecto a la Alemana.

Miembros Igualmente importantes del Círculo de Viena fueron, Wittgenstein, Popper, Carnap,  Neurath etc,. El rasgo común de estos pensadores, además de haber emigrado a Inglaterra, fue la importancia que le concedieron a las ciencias naturales y el carácter marcadamente empirista y lógico de sus especulaciones; así Wittgenstein llega a  sostener, que los problemas de la filosofía nunca han sido tales, sino sólo problemas del lenguaje, de ahí que el objetivo de la filosofía debe de ser, el de clarificar al mismo, rechazando con esto cualquier tipo de especulación  metafísica.

El ámbito que mayor interés despertó en los filósofos austríacos, fue el de la filosofía de la ciencia, a la cual dotaron de algunos principios, que rigen hoy en día, como criterio para determinar qué es conocimiento científico, tal es el caso del principio de demarcación propuesto por Imre Lakatos, nacido en Hungría, pero unido por raíces históricas y filosóficas al Círculo de Viena y Karl Popper, por medio del cual definían las fronteras entre conocimiento científico y la metafísica a la que consideraba pseudociencia.

Una de las cuestiones donde es claramente discernible la diferencia de posiciones entre la Filosofía del Círculo de Viena y de la que sería su contemporánea Alemana representada por la Escuela Neokantista de Margburgo, entre cuyos representantes destacan Natorp, Cohen, Windelband y Cassirer, consiste en la posición que unos y otros, mantuvieron con respecto a la teoría Kantiana de los Juicios Sintéticos A Priori.

Los positivistas lógicos del Circulo de Viena, rechazaron la existencia de este tipo de proposiciones, para estos, las únicas proposiciones a priori eran las analíticas, manteniendo la antigua dicotomía entre proposiciones sintéticas y analíticas prekantianas.

Por su parte y después de lo que consideraron los extravíos del Idealismo Alemán de Fichte y Hegel y al grito de de guerra ¡Zuruck zu Kant!, los Neokantistas regresaron a las divisiones propuestas en la Crítica de la Razón Pura por Kant, entre lo que es fenómeno y Noumeno y a la tríada de juicios a priori, sintéticos y sintéticos a priori.

Las divergencias electivas entre las corrientes de pensamiento de Austria y Alemania alcanzaron el de la dimensión económica, la escuela de Viena representada por Eugen von Böhm-Bawerk, crítico en su momento, la Teoría Marxista, al igual que posteriormente hicieron, Ludwig von Mises y Friedrich von Hayek, siendo cercanos del laissez-faire anglosajón y críticos de los socialistas fabianos de Inglaterra.

sotelo27@me.com







domingo, 2 de agosto de 2015

Distopía Neoliberal.

A propósito de la crisis de la deuda en Grecia, le preguntaba a un amigo Doctor en Economía por la Universidad de Anglia del Este en Norfolk, Inglaterra, de donde había sido profesor precisamente, el defenestrado Ministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis, ¿cuál sería la imagen utópica del mundo de los tecnócratas, si se cumplieran todos sus deseos en materia económica?

Su respuesta fue que, la tecnocracia neoliberal carece de una idea platónica del mundo, por decirlo de alguna forma, para ellos, los técnicos de la economía mundial, basta que el sistema funcione, tal y como actualmente se encuentra.

La misma pregunta le planté a otro amigo, ex-Director General de crédito externo de la Secretaría de Hacienda, egresado del MIT, Instituto Tecnológico de Massachusetts, para este, la meta del sistema económico neoliberal, es el sistema mismo, una especie de reproducción endogámica, donde el factor humano solo es una variable más y no su leit motiv.
 
En la personal, saber el rumbo, que toman las decisiones económicas tiene sentido, porque considero que la economía debe estar al servicio de la sociedad, y no la sociedad al servicio de ella, sin embargo, a la vista de los resultados económicos del país y del mundo globalizado, tal parece es que lo ultimo.

Por ejemplo, volviendo al caso de la crisis de la deuda griega, la misma sólo representa el 3% del total de los pasivos públicos de la comunidad europea y peor es el caso de la deuda pública de los Estados Unidos, ya sin mencionar el caso de nuestro país.

Lo que en mi opinión, deriva en un resultado paradójico, puesto que una de las supuestas bondades con las que sea impuesto el sistema económico neoliberal, es la generación de riqueza, y no veo cómo esto, se puede reconciliar con el desproporcionado incremento de los pasivos estatales. 

En defensa de neoliberalismo económico se ha dicho, que la deuda pública tiene su origen en los pasivos laborales como las pensiones, el costo de salud y educación, y que la solución sería privatizar estos sectores también.

Pero lo anterior solo es cierto en parte, pongamos por ejemplo de nuevo, el caso de la deuda griega, según estimaciones de su propio gobierno, de los aproximados 400 mil millones de euros a la que asciende, solo un 10 %, fue a parar a manos de sus ciudadanos, el resto terminó en manos del mismo sector financiero, vía rescates bancarios, convirtiendo el ciclo del dinero en un círculo vicioso interminable.

Y aunque pareciera que el neoliberalismo carece de horizonte desde la perspectiva amplia de lo que debería ser útil para toda la humanidad, desde su estrecho marco de referencia, si posee lógica interna, como mencionaba en líneas anteriores, la meta del neoliberalismo, es la reproducción endogámica de la riqueza.

Como lo documento magistralmente Thomas Piketty en El Capital en el Siglo XXI, la evolución del capitalismo durante los últimos dos siglos, se montó en torno a la desigualdad en el ingreso, en la concentración de la riqueza en torno al 1% de la población del planeta, con la consecuencia marginación del resto.

Contrario a lo que se ha dicho, el neoliberalismo puro, es causa de incremento de la pobreza, y solo cuando el estado ha intervenido para remediar los efectos perniciosos del capitalismo, por vía del llamado estado de bienestar, es cuando los indicadores han mostrado una mejoría en las condiciones de vida de la población de cualquier país del planeta.

Piketty explica lo anterior desde la óptica de la escuela neoclásica de economía, en escenarios de bajo crecimiento económico, las tasas de rendimiento de los grandes capitales son mayores y tienden a recapitalizarse, sin necesidad de tener que arriesgar o invertir. 

Pero incluso Marx, ofrece una explicación más amplia de este proceso de concentración y marginación de la riqueza, y es que para este, no solo el capital se recapitaliza e incrementa, sino también de manera concomitante el poder que los propietarios de medios de producción adquieren sobre el trabajador, mismo que es usado para imponer sueldos más bajos y jornadas de trabajo mas precarias y amplias.

El filósofo Marxista Slavoj Zizek, con extrema mordacidad comenta, que sea como sea el fin del sistema capitalista-neoliberal, que él ya avizora, en Hollywood ya saben cómo será un mundo post-apocalíptico, un mundo plagado de zombies y de seres humanos viviendo entre las ruinas de lo que fue su civilización, luchando por su supervivencia, esperemos que el futuro sea un poco mejor, y que la anterior visión siga siendo, solo motivo para el cine de ciencia ficción.

Sotelo27@me.com