A propósito de la crisis de la deuda en Grecia, le preguntaba a un amigo Doctor en Economía por la Universidad de Anglia del Este en Norfolk, Inglaterra, de donde había sido profesor precisamente, el defenestrado Ministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis, ¿cuál sería la imagen utópica del mundo de los tecnócratas, si se cumplieran todos sus deseos en materia económica?
Su respuesta fue que, la tecnocracia neoliberal carece de una idea platónica del mundo, por decirlo de alguna forma, para ellos, los técnicos de la economía mundial, basta que el sistema funcione, tal y como actualmente se encuentra.
La misma pregunta le planté a otro amigo, ex-Director General de crédito externo de la Secretaría de Hacienda, egresado del MIT, Instituto Tecnológico de Massachusetts, para este, la meta del sistema económico neoliberal, es el sistema mismo, una especie de reproducción endogámica, donde el factor humano solo es una variable más y no su leit motiv.
En la personal, saber el rumbo, que toman las decisiones económicas tiene sentido, porque considero que la economía debe estar al servicio de la sociedad, y no la sociedad al servicio de ella, sin embargo, a la vista de los resultados económicos del país y del mundo globalizado, tal parece es que lo ultimo.
Por ejemplo, volviendo al caso de la crisis de la deuda griega, la misma sólo representa el 3% del total de los pasivos públicos de la comunidad europea y peor es el caso de la deuda pública de los Estados Unidos, ya sin mencionar el caso de nuestro país.
Lo que en mi opinión, deriva en un resultado paradójico, puesto que una de las supuestas bondades con las que sea impuesto el sistema económico neoliberal, es la generación de riqueza, y no veo cómo esto, se puede reconciliar con el desproporcionado incremento de los pasivos estatales.
En defensa de neoliberalismo económico se ha dicho, que la deuda pública tiene su origen en los pasivos laborales como las pensiones, el costo de salud y educación, y que la solución sería privatizar estos sectores también.
Pero lo anterior solo es cierto en parte, pongamos por ejemplo de nuevo, el caso de la deuda griega, según estimaciones de su propio gobierno, de los aproximados 400 mil millones de euros a la que asciende, solo un 10 %, fue a parar a manos de sus ciudadanos, el resto terminó en manos del mismo sector financiero, vía rescates bancarios, convirtiendo el ciclo del dinero en un círculo vicioso interminable.
Y aunque pareciera que el neoliberalismo carece de horizonte desde la perspectiva amplia de lo que debería ser útil para toda la humanidad, desde su estrecho marco de referencia, si posee lógica interna, como mencionaba en líneas anteriores, la meta del neoliberalismo, es la reproducción endogámica de la riqueza.
Como lo documento magistralmente Thomas Piketty en El Capital en el Siglo XXI, la evolución del capitalismo durante los últimos dos siglos, se montó en torno a la desigualdad en el ingreso, en la concentración de la riqueza en torno al 1% de la población del planeta, con la consecuencia marginación del resto.
Contrario a lo que se ha dicho, el neoliberalismo puro, es causa de incremento de la pobreza, y solo cuando el estado ha intervenido para remediar los efectos perniciosos del capitalismo, por vía del llamado estado de bienestar, es cuando los indicadores han mostrado una mejoría en las condiciones de vida de la población de cualquier país del planeta.
Piketty explica lo anterior desde la óptica de la escuela neoclásica de economía, en escenarios de bajo crecimiento económico, las tasas de rendimiento de los grandes capitales son mayores y tienden a recapitalizarse, sin necesidad de tener que arriesgar o invertir.
Pero incluso Marx, ofrece una explicación más amplia de este proceso de concentración y marginación de la riqueza, y es que para este, no solo el capital se recapitaliza e incrementa, sino también de manera concomitante el poder que los propietarios de medios de producción adquieren sobre el trabajador, mismo que es usado para imponer sueldos más bajos y jornadas de trabajo mas precarias y amplias.
El filósofo Marxista Slavoj Zizek, con extrema mordacidad comenta, que sea como sea el fin del sistema capitalista-neoliberal, que él ya avizora, en Hollywood ya saben cómo será un mundo post-apocalíptico, un mundo plagado de zombies y de seres humanos viviendo entre las ruinas de lo que fue su civilización, luchando por su supervivencia, esperemos que el futuro sea un poco mejor, y que la anterior visión siga siendo, solo motivo para el cine de ciencia ficción.
Sotelo27@me.com

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