En una ocasión le pregunté a un amigo francés, cuál era la actitud en su país, respecto al General Henri Philippe Pétain, héroe vencedor de la batalla de Verdún, cuya figura termino defenestrada ante los franceses o de una buena parte de ellos, por haber firmado el armisticio de paz con el régimen nazi, durante la Segunda Guerra Mundial y me respondió, ¡igual a la ustedes respecto a Porfirio Díaz!.
Su lacónica respuesta, me dejó en claro que, en cualquier sociedad por moderna y civilizada que nos parezca, experimentan el mismo estrés y complicación que nosotros, a la hora de lidiar con nuestro pasado.
Tanto en el caso de Henri Philippe Pétain, como en el de Porfirio Díaz, existen etapas destacadas y meritorias de su vida, que crean dificultad a la hora de la valoración, misma que no puede ser arbitraria, si quiere ser objetiva; sin embargo, existen acontecimientos que por su notoria gravedad, no dan margen a la exageración.
Consideremos en principio, el caso del General Petain; gracias a su oportuna y decisiva intervención de último momento en la batalla de Verdún en 1916, evitó la derrota del ejército francés y con ellos, la de todo el frente occidental a manos del ejército alemán dirigido por el General Erich Von Falkenhayn, en la Primera Guerra Mundial.
No obstante, su posterior colaboración con el régimen de Hitler y la entrega de judíos que fueron finalmente internados en los campos de exterminio durante la Segunda Guerra Mundial, ha hecho que pese a la indudable deuda contraída por el pueblo francés hacia él, siga marginado de los héroes principales de su historia.
En el caso de Porfirio Díaz, la situación es similar, su participación en la guerra de Reforma de lado del bando liberal, lo colocaría en el panteón de los héroes nacionales, empero, su posterior entronización y prolongada permanencia en el poder, aunado a los hechos de este periodo, hizo que quedara expulsado del mismo.
Precisamente, respecto de los acontecimientos que tuvieron lugar durante la dictadura de Díaz, recientemente, con motivo del aniversario de su fallecimiento en París, se ha reavivado el debate sobre sobre su significado.
En este sentido, algunos han minimizado los efectos negativos del porfiriato y han destacado algunos hechos francamente dudosos, como que "Porfirio Díaz, dio una paz y una estabilidad que el país, no conocía".
Si para el filósofo escocés Thomas Hobbes "La guerra no solo consiste en la batalla o en la lucha concreta, sino en un trecho de tiempo durante el cual se da una voluntad de contender...La naturaleza de la guerra consiste, no en el hecho de que se de alguna batalla, sino en la tendencia a ello durante todo el tiempo que no existe la seguridad de lo contrario. El resto del tiempo puede hablarse de paz".
Resulta innegable que, siendo el porfiriato un estado de permanente y soterrada rebelión, es imposible llamarlo como un periodo de paz, más aún, porque en este contexto de confrontación social, fue que se pudo fraguar el asesinato y deportación del pueblo Yaqui, a las fincas henequéneras de Yucatán.
También se ha dicho en defensa de Díaz, que los tiempos de su dictadura se caracterizaron por ser de "Paz y Progreso", como ya mencione, lo primero no es cierto, y lo segundo habría también que ponerlo en contexto.
Cómo lo documenta John Masón Hart en "El México Revolucionario", el llamado proceso de modernización, beneficio esencialmente a los extranjeros en detrimento de los nativos, solo por dar un ejemplo, para 1910, el 80 % del capital del sistema financiero mexicano, pertenecía al exterior, de ahí que sea ilusorio asociar lo experimentado por México en aquellos años, a cualquier noción de progreso.
Se ha expuesto también, como justificación ética de Porfirio Díaz, que fue un hombre determinado por su tiempo y como tal, no podía actuar de otra forma a como lo hizo, para quienes esto sostienen, Díaz, sería una especie de marioneta movida por lo hilos de la historia, privado de libertad de elección.
Pero aun en el hipotético caso de que ello fuera cierto, precisamente en esto radicaría lo reprobable de su actuación, en haberse conducido como un hombre ordinario, en su carencia de voluntad para sobreponerse a los acontecimientos de la historia y no simplemente dejarse llevar, por la inercia de ella, porque precisamente en eso reside el valor moral de nuestras acciones, en hacer lo correcto en condiciones adversas y es una pena que así no se entienda por muchos.
Por último, la figura de Porfirio Díaz, más que ser motivo de mistificaciones revisionistas interesadas, debería servir de ejemplo de lo que ya no debe hacerse nunca más en este país, perseguir una quimérica idea de progreso que genere tanta marginación y dolor en nuestro país.
sotelo27@me.com
domingo, 26 de julio de 2015
domingo, 12 de julio de 2015
El Atractivo del Fascismo.
Un 30 de Abril, pero de hace setenta años, Adolf Hitler se suicidaba, junto a la que recién había hecho su esposa, Eva Braun, en su búnker de Berlín.
No obstante el tiempo transcurrido desde el fin del Tercer Reich, sigue suscitando toda suerte de emociones, ¿Qué hizo del Nazismo, un fenómeno tan singular en la historia de la humanidad?
Tal vez, como escribiera Joachim Fest en El Hundimiento (Der Untergang), lo que distingue a Hitler y al nazismo, de otros Imperios y señores de la Guerra como Alejandro Magno, Julio César, Napoleón etc., fue su profunda pulsión anti-civilizatoria, la voluntad de que no quedara tras de ellos, piedra sobre piedra.
Esto lo atestigua, la llamada instrucción Nerón del 19 de Marzo de 1945, en la que ordenaba destruir, todo aquello que sirviera a la subsistencia del pueblo alemán, más allá del final de la guerra.
Aunque por supuesto, el carácter destructivo del nazismo, vino dado a posteriori, la génesis de su éxito y lo que posibilitó su acceso al poder se explica, entre otras razones, por su utilización del mito del pueblo elegido, luego caído y finalmente redimido, para reforzar la unidad en torno a la exaltación de una identidad nacional.
Este tipo de mecanismo de manipulación social, también está presente, en el fascismo franquista de España, aquí el relato mileniarista se vio reforzado, por los antecedentes propios de lo que fue el Imperio Español y su familiaridad con los relatos de corte religioso.
En la Italia de Mussolini, se puede observar el mismo fenómeno en el cual, el fascismo italiano invoco la grandeza perdida del Imperio Romano y se rodeo de los símbolos de este, para insuflar el orgullo de sus auto proclamados herederos históricos y de esta forma poder legitimar sus ambiciones expansionistas de futuro.
Para el fascismo, los tiempos de crisis social son su catalizador, ya que el carácter sugestivo de su discurso, radica en el carácter potenciador de una identidad nacional sumergida en dudas e incertidumbres.
De aquí que no sean extraños, sino más bien concomitantes, los pogromos, razias y todo tipo de actos represivos que terminan por ser, el desahogo de las frustraciones e inseguridades en el cuerpo social y físico de un enemigo interno previamente identificado y destinado a ser cabeza de turco.
En ausencia de un pasado ancestral glorioso, el centro de gravedad del discurso fascista, se desplaza hacia una visión escatologica, donde el pueblo elegido, reafirma su identidad en base a una misión histórica redentorista por cumplir..
Por ejemplo, recientemente la comentarista ultra derechista Norteamericana Ann Coulter, quien como muchos otros conservadores, defiende la insularidad histórica de los Estados Unidos, ha sostenido que, en caso de no frenar de plano la inmigración hacia su país, los norteamericanos WASP, acrónimo de (White, Anglo-Saxon and Protestant), deberán acostumbrarse a que sus hijas sean violadas y asesinadas por latinos Ann Coulter dixit.
El mismo caso lo vemos en Europa, mismo problema (económico), mismo culpable (inmigración musulmana), misma visión (Europa como bastión de la civilización, asediada por los peligros de la contaminación cultural).
El fascismo encontró eco, en algunos intelectuales, gracias a la romántica e idílica idea de una sociedad cerrada, pasteurizada y homogeneizada, tal fue el caso de Platón y Heidegger,
En México también, podemos encontrar un insospechado fascismo en la obra Ulises Criollo de José Vasconcelos, en ella, postula la tesis de la decadencia del Imperio Egipcio, a consecuencia de la degeneración racial en sus cohortes.
Si el fascismo del Tercer Reich de Hitler, con su poder técnico y militar, ha desaparecido de la faz de la tierra, no podemos cantar victoria y bajar la guardia, el peligro que representa el atractivo del fascismo, no se ha marchado, vive al acecho sutilmente.
sotelo27@me.com
domingo, 5 de julio de 2015
Hombre Rebelde.
La rebeldía es el gesto de la vida, rebelde fue la lucha de lo inorgánico por hacerse orgánico.
Rebelde ha sido lo vivo ante lo inerte y rebelde fue lo que hizo al hombre desprenderse de la rama para formar su especie.
Desde el momento en que el hombre abrió sus ojos, se supo diferente, se rebeló contra su entorno y mediante los ritos funerarios, se rebeló también contra la muerte.
Rebelde fue la inquietud del hombre al no aceptar su suerte, de ahí que en su história, la rebeldía sea el acicate, los grandes quiebres han sido siempre actos de rebeldía.
Rebelde fue el rechazo al mito, como explicación del mundo, como rebelde fue el apotegma de Kant, que condenso el programa de la ilustración (Sapere Aude, atrévete a saber) con el cual independizo al hombre de la institución.
El hombre moderno es consecuencia de la rebeldía, se rebeló contra su situación de siervo dentro del orden feudal, así como de la culpa, pesado fardo del pecado original, solo con actos rebeldía ha podido alcanzar su libertad.
Estado, familia y sociedad, es la rebeldía a la debilidad individual, pero en sociedad al rebelde se le aísla y margina, porqué se confunde la auténtica libertad, con la falta de responsabilidad, bajo la coartada del hábito y la tradición.
De la rebeldía es compañera la soledad, porque es retiro, separación del confort que brinda la mecánica predisposición, la rebeldía es elección y exploración.
El hombre logra su integridad, cuando se rebela contra la tensión que escinde su condición, por ello, la integridad se mantiene siempre que se esté dispuesto a ser rebelde con lo exterior.
La rebeldía, es la ruta a la autenticidad, prefiere el riesgo de pensar, a dejarse intimidar por el miedo de fallar.
La rebeldía carga en los hombros el peso de la humanidad, porque al decidir ir más allá de lo que exige su posición, puede conocer la fuerza de su voluntad.
La dialéctica de la realidad es la rebeldía, la negación de la negación es el impulso incesante hacia su constante superación, por eso, el amor es la función dialéctica de la rebeldía a la soledad.
La rebeldía amplía los derechos y los horizontes de la moralidad al desafiar, empuja los hechos haciéndolos evolucionar.
Solo con rebeldía se puede captar la densidad, al rebelarse contra lo aparente y la superficialidad, la rebeldía es el antídoto a la monotonía de la vida, nos permite profundizar más allá de los límites de la sensibilidad.
La rebeldía es el arte, por medio de él, el hombre se rebela a sus limites accediendo a la visión de la divinidad, en la arquitectura, el hombre que levanta castillos o construye mausoleos, se rebela contra la estrechez de su tiempo, lanzando el reto a la eternidad.
La rebeldía nos pone en contacto con la realidad, al permite la agitación, nos despega de la mortuoria homogeneidad, por eso nunca hay que dejar de ser, infatigablemente rebeldes toda nuestra vida.
sotelo27@me.com
domingo, 28 de junio de 2015
El Ser y la Nada.
Jean Paul Sartre, fue sin duda, el último gran pensador del siglo XX, que reflexiono sobre libertad y se preocupo por dotarla de su estatuto ontológico.
Su defensa a ultranza de la libertad, lo llevó a confrontarse, con diversas corrientes de pensamiento, entre las que destaca la disputa sostenida entre Sartre y el estructuralismo de Levi-Strauss, respecto a la cuestión de quién era el sujeto de la historia, para Sartre, era el hombre, para Levi-Strauss la estructura que se entreteje de cultura e historia.
También combatió la interpretación de la dialéctica de la naturaleza como fuente del cambio revolucionario del marxismo dogmático, de donde los comunistas habían heredado, la noción de que la dialéctica de la historia era el reflejo del de la naturaleza, a esto Sartre opuso la tesis, de que si ello fuera cierto, el hombre no tendría ningún papel que desempeñar en el cambio revolucionario, Critica de la Razón Dialéctica.
Sartre, fue un escritor prolífico, existe la anécdota de que en cierta ocasión, el director de cine John Houston, acudió a Sartre para la elaboración de un guión, que Sartre, elaboró en 400 páginas de un día para otro, al final, Houston, tuvo que prescindir del guión elaborado por Sartre, debido a que sus dimensiones, no se ajustaban a los tiempos de filmación.
Semejantes proporciones presenta el Ser y la Nada (L' étre et le néant), obra fundamental del existencialismo sartriano, en ella, comienza desmarcándose de la sombra del cogito cartesiano y de las dificultades que ello entraña, para la justificación de un mundo exterior a la conciencia,
A diferencia de Descartes quien creía a la conciencia punto cardinal, por donde atraviesa la experiencia, para Sartre, el mundo es tal como es, sin mediación de imagen o apariencia.
Sartre, distingue entre una conciencia prerreflexiva y otra reflexiva, la primera se da, cuando contemplo directamente la belleza de una flor, la segunda, cuando soy consciente de estar contemplando a la flor, en el primer caso, hay una relación directa de sujeto a objeto, en el segundo, yo mismo me hago objeto de mi propia reflexión.
Sartre, toma de la fenomenología de Husserl la idea de la intencionalidad de la conciencia, (Husserl, a su vez, la toma de Franz Brentano), la conciencia es siempre conciencia de algo, para Sartre, ese algo es puesto de manera trascendente o exterior.
Los conceptos fundamentales del Ser y la Nada son, lo en sí (l' en-soi) y el para sí (le pour-soi).
Para Sartre, "El ser es, El ser es en sí, El ser es lo que es" ibidem, es la masa básica, sólida y uniforme, de la que a través de la teoría del mundo como el reino de los fines de Heidegger, hará emerger el para sí o la conciencia (le pour-soi).
Por ejemplo, a la conciencia se le aparece una silla, en principio indeterminada del resto de la naturaleza, la conciencia igual le da en determinado momento a la organización de la madera el significado de una silla, pero también puede, en otro momento, instrumentalizarla como una pila de leña para la hoguera, sin que esto implique, que la silla, sea creada por la mera conciencia.
Sartre difiere de la identificación del Ser y No Ser de Hegel, sin que con ello tenga que renuncia a su dialéctica.
La conciencia o el para si, es el desgarramiento del ser, de lo que es, en un principio indiferenciado, que al rasgarse y emerger de su seno la conciencia, crea un distanciamiento del ser, pero este distanciamiento es la nada, porque la conciencia está vacía y apunta hacia fuera de ella, su objeto no está contenido en su interior, la conciencia es por tanto, El no ser.
El ser en sí, macizo y sin conciencia no puede ser libre, pero el para sí o la conciencia, separada del ser, libre de sus determinaciones, si lo es, en este contexto, el para si, es un huir de lo que fue a lo que será, en busca de realizar su ser, su intencionalidad siempre señala más allá de lo que es, y lo que es, es su pasado o facticidad.
Para Sartre, el pasado es lo en si, mientras nuestro presente es la nada, porque nuestra conciencia, siempre es conciencia de algo, y ese algo es, nuestra dimensión de futuro.
Por eso, nuestro ser, no es, lo que es y es lo que todavía no es, Sartre dixit.
Sartre concluirá "Uno es, lo que hace con lo que hicieron con uno", es decir, no importa el pasado, el futuro depende de lo que hoy escojamos ser.
sotelo27@me.com
domingo, 7 de junio de 2015
El Criterio de Verdad.
En la historia de la Filosofía, la búsqueda de la verdad ha estado asociada mas que a la posesión de una gran afirmación, al descubrimiento de un método de investigación.
Con la generalización de la especialización de las ciencias, la búsqueda de la verdad en la Filosofía de Inglaterra, que siempre se había mostrado refractaria de las corrientes de pensamiento de cuño metafísico, quedo confinada, al estudio de la vinculación estructural del lenguaje con el mundo.
Desde el enfoque de la filosofía analítica (Russell, Wittgenstein) y Neopositivista del Círculo de Viena (Schlick, Carnap, Goddel), la verdad o falsedad no descansa en los hechos, sino en el significado de las proposiciones que construimos para referirnos a ellos.
Por ejemplo, analizando bajo el anterior criterio de verdad la siguiente frase que, en más de una ocasión, habremos escuchado, "nadie posee la verdad absoluta", no daremos cuenta de lo cierto de esto.
Si la verdad es la correspondencia o coherencia de lo afirmado con un hecho de la experiencia, hablar de verdades absolutas, carece de sentido, porque la experiencia de lo absoluto, queda más allá del campo de la sensibilidad humana, no existiendo una realidad a la que ataña tal hecho.
Pero contrario a los filósofos analíticos y neopositivistas, los filósofos idealistas de la filosofía alemana, mantenían la convicción, de que ya fuera por la intuición, o por la razón, se podía acceder a la realidad de la verdad absoluta.
Con el mayor de los respetos, solo reservaban el uso de esta categoría, a la verdad mas alta o primera causa, nunca para referirse a cuestiones triviales o secundarias, esto porque las proposiciones del idealismo de tipo monista, no solo poseen consecuencias lógicas, sino también ontológicas, es decir, afirman como es en sí el Universo, no solo lo describen paralelamente a él.
.
Por ejemplo, Hegel creyó dar con la verdad absoluta, bajo la forma de un proceso infinito de autodeterminación y de autoconciencia en lo absoluto (Universo), lo que le lleva afirmar "Lo Verdadero es el Todo!", conclusión que es consecuencia de reducir toda la experiencia a las operaciones de la conciencia.
A finales del siglo XIX y bajo la influencia del pragmatismo de J. S. Peirce, William James, sostenía que la verdad vive "en gran medida apoyada en un sistema de crédito".
Actualmente existe un sistema de inferencias lógicas establecido, que nos permite formular proposiciones objetivas del mundo, pero tal vez mañana exista otro, que no necesariamente niegue el presente sino que lo profundice y complemente, como fue el paso de la física newtoniana a la de Einstein.
Ciertamente el campo de las definiciones de lo que es la verdad, sigue siendo un terreno en constante evolución, mas no es incierto, a medida que nuestro conocimiento del mundo progresa, los paradigmas bajo los cuales lo entendemos van cambiando.
Esto no significa que la verdad sea relativa, si por tal entendemos que queda sujeta al capricho personal o de una valoración subjetiva.
Las proposiciones que afirman o niegan un hecho, son falsas o verdaderas dentro de su marco de referencia, y solamente son relativas, porque al tener el conocimiento como fin, el conocimiento total de las cosas del mundo, en relación a tal fin, cualquier conocimiento parcial de la realidad es relativo, no por su verdad o falsedad, sino en tanto es, solo un momento antes de alcanzar el conocimiento absoluto, Bradley dixit.
Imposible dar una definición de una vez y para siempre de lo que es Verdad, en lo personal, me gusta pensar en la verdad como análoga a lo que es la función matemática, una relación dinámica dentro de un marco definido entre antecedente y consecuente, sin negar, el hecho de que a veces el uso de la intuición, incluso hasta el sentimiento, pueden ser correctos.
sotelo27@me.com
domingo, 31 de mayo de 2015
Anular Votando.
En su obra El Superhombre de Masas, Umberto Eco, identifica como Anarco-conservador, a quien no admite ninguna propuesta política operativa, porque identifica los compromisos que ello implica, que afirma que toda la gente que se dedica a la política, lo único que hace es engañar al pueblo, que protesta contra los males de la sociedad, pero sobre todo, protesta contra los que protestan contra los males de la sociedad.
Para Eco el término designa aquel individuo que, bajo la máscara de una polémica dirigida contra los partidos políticos en nombre de una necesidad de mejorar, persigue, en realidad unos fines de carácter conservador, es un contestatario regresivo, un subversivo tradicionalista, L’uomo qualunque, El Superhombre de Masas Ídem.
En nuestro país, existe un movimiento de características similares; mismo que adquiere notoriedad, en cada proceso electoral y se aglutina en torno a la consigna de anular el voto, como expresión de rechazo a un sistema de partidos, que pocos resultados a dado a los problemas de representatividad.
Quienes están por anular el voto, se basan en un argumento bastante simple, sostienen que puesto que todos los políticos son iguales, no hay por quién votar.
Su justificación es un tanto arbitraria y tienden a desestimar las soluciones que otros tienen, consideran ser los únicos conscientes de los problemas sociales, en contraste con los crédulos engañados, por las mentiras de los partidos, por tanto, tienen la convicción de que la salida es anular; a lo que agregaría, para que todo siga igual, ya que prefieren esto que arriesgar.
Paradójicamente los que piden anular el voto, como señal de protesta contra el sistema de partidos, al mostrar unidad de propósito en un objetivo político, terminan por convertirse en aquello que buscan anular, porque en esencia, si un grupo de personas cuenta con un programa de acción y un objetivo político, aun cuando sea de carácter negativo, no han hecho sino erigirse en un partido, lo que evidencia su extravío conceptual.
Los que convocan anular el voto, parten de un diagnóstico equivocado, ya que no son los partidos, en tanto entidades ideales de organización política, los responsables de los desaciertos sociales, sino el uso indebido, patrimonialista y dinástico que de ellos se hace y esto solo se puede corregir, mediante el voto de castigo.
Contrario a lo que creen, la democracia se construye de manera optimista, afirmativa, asumiendo riesgos que en ninguna elección del mundo están ausentes, en razón de esto, es precisamente por lo cual el voto efectivo, es el mecanismo para dirigir nuestro destino.
De lo inconveniente que resulta anular, no existe mejor prueba, que la propia realidad, por ejemplo, históricamente nuestra sociedad a registrado altos índices de abstencionismo,
Así como hoy se defiende, la idea de anular, antaño se hacía con la de abstenerse; si en el presente las cosas nos van mal, es en gran medida como consecuencia de no haber salido a votar anteriormente.
En nuestra sociedad, el sentimiento individualista se encuentra tan arraigado, que ha contribuido a que la idea de la responsabilidad compartida, sea un concepto extraño, tal vez por eso, los anulistas busquen, con esta acción poner a buen recaudo su parte responsabilidad.
En el fondo, la alternativa anulista, es más una acción estética y profiláctica, que una acción práctica, pretende ser el manifiesto idealizado del desprendimiento de lo mundano y aunque para estetas y ascetas pueda sonar atractivo, es del todo inconducente para el progreso de la vida social, en donde necesariamente se debe uno de salpicar con la realidad.
Por eso es insensato, seguir a los que por miedo al futuro piden anular el voto y con ello ayudar a mantener el estado actual, esperando que mediante el abstencionismo o anulismo se toquen el corazón, aquellos que han mostrado una reiterada insensibilidad a los ensordecedores reclamos de la sociedad.
Si algo hay que anular, es la desazón existente y esto solo es posible, saliendo a votar.
sotelo27@me.com
domingo, 24 de mayo de 2015
Ciencia Contra Filosofía.
Con motivo de la publicación de su obra El Gran Diseño, Stephen Hawking, declaró "Dado que existe una ley como la de la gravedad, el Universo pudo y se creó de la nada. La creación "espontánea" es la razón de que haya algo en lugar de nada, es la razón por la que existe el Universo".
Lo anterior le valió a Stephen Hawking, para derivar la consideración según la cual, la filosofía se volvia obsoleta ya que, las grandes preguntas de la humanidad, quedaban hoy contestadas por la ciencia.
Dicha opinión, fue secundado en algunos círculos, para los cuales la ciencia, en particular, la física de partículas, ofrecía la respuesta a la interrogante formulada desde tiempos de los presocráticos, a saber, ¿Cuál es el Ser de las cosas, sustrato en el que subyace al continuo flujo de cambios que experimenta la naturaleza?
Actualmente la física nos propone a la llamada partícula de Dios o Bosón de Higgs, como la unidad básica constitutiva de las partículas elementales que soportan toda nuestra realidad.
No obstante, debemos tener en cuenta que la teoría del Big Bang, preconizada en el Gran Diseño de Hawking, es completa solo al interior de su marco de referencia y de que, en la actualidad existen otras teorías, como la del gran rebote, y la teoría de cuerdas, igual de satisfactorias que aquella.
Pero volviendo al punto ¿es verdad que la filosofía ha perdido toda su pertinencia y no es mas que una reliquia de la historia?; Aristóteles dividía la Filosofía, en primera o metafísica, la cual se ocupa del ser, en tanto entidad mas simple e indeterminada y Filosofía segunda que se ocupa de todos los hechos en la naturaleza, ética, estética, etc.
Por tanto, carece de sentido dar por sentada la obsolescencia de la Filosofía, ya que esta, no solo se ocupa del ser del mundo, sino también, de una amplia gama de fenómenos humanos, y decir que la partícula elemental del Universo, es el Boson de Higgs, es decir nada, sobre el deber ser o la experiencia estética del hombre.
En realidad no existe una disputa o competencia como tal, entre la ciencia y la Filosofía, porque en el fondo, son actividades que se complementan, para Herbert Spencer, por ejemplo la filosofía y la ciencia, no difieren en sus objetos, sino en el grado de sus generalizaciones, y al tener la Filosofía como fin lo absoluto, sus generalizaciones serían mayores, pero no contrarias a las de la ciencia.
Karl Pearson, consideraba que la ciencia en cuanto cuerpo de proposiciones, es una elaboración mental y que las leyes de la naturaleza son descripciones, mas no explicaciones últimas, mismas que se elaboran por economía del pensamiento, ya que, por cuanto se refiere a las entidades postuladas "Ningún físico a visto jamás un átomo".
Por último, Kant explica esta tendencia humana, que busca unificar el todo, en una sola proposición incondicionada, como el movimiento de la razón, que al operar por medio del juicio, busca una causa última o síntesis de todos los fenómenos del Universo, que por horror a una regresión infinita de causas, le ponga fin a la deducción por medio de un concepto límite, que sea causa y razón de su propio ser, sin necesidad de otro que explique su existencia, a este concepto algunos le llaman Dios, otros lo Absoluto y otros mas el Universo.
Como ocurre con la idea de lo Absoluto, que lleva implícito la idea de ser causa de su propia necesidad, zanjando, sin más, la cuestión, de que hay detrás de lo Absoluto, igual sucede con la idea de espontaneidad, introducida por Hawking como explicación de la creación del Universo, en realidad es un artificio retórico, porque el concepto anida en el mundo de la semántica y no en el de la experiencia.
Puede que tal vez, nunca conozcamos la razón última por la que existimos, sin embargo, la imposibilidad de alcanzar algún día la respuesta, no nos impide interrogarnos ¿porque existe algo y no, la nada?
Sotelo27@me.com
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







