domingo, 19 de abril de 2015
El Fin del Homo Sapiens
domingo, 12 de abril de 2015
#Twitter #Hegel y la #Antropologia
Quienes han usado la red social Twitter, habrán experimentado alguna vez, la dificultad de expresar una idea o un concepto, dentro del estrecho límite de los ciento cuarenta caracteres impuestos para cada Tuit; en la elaboración de epigramas, recurrimos a todo tipo de artificios y onomatopeyas como escribir la palabra "K", por "Que"; no obstante y más allá de la crítica desde los purismos ortográficos; la capacidad de expresarnos en términos sumamente concretos, exige y es indicativo a la vez, de la posesión de una facultad característicamente humana, la de abstracción y representación.
Una de las mayores críticas a la filosofía de Hegel, radica en su oscuridad, la inaccesible comprensión de sus textos, ejemplo de ello es, La Fenomenología del Espíritu, obra en la que Hegel, reconstruye, en tan solo unos cientos de páginas, toda la historia de la humanidad a través de la experiencia de la conciencia.
El método de exposición hegeliano, consiste en pasar de concepto en concepto, en donde cada concepto, constituye la tesis, que será refutada a su vez, por una antítesis, que la vez resulta superada por una síntesis, que a la vez, exige su negación y así sucesivamente; es decir, una escalera, en la que cada peldaño constituye, una deducción, que a medida que vamos escalando, nos conduce por la ruta, que recorre la conciencia, empezando por lo más simple, la mera certeza sensible, pasando por la autoconciencia, hasta llegar al saber absoluto, estando constituida de una cadena de conceptos abstractos que, en último término, se funden, en una síntesis o movimiento dialéctico, de aquí que, la dificultad de su lectura, derive del hecho de que, no puede ser comprendida, sin antes, haber transitado el camino, en la construcción de cada unos de los conceptos que la componen.
Pero independientemente de la abismal diferencia que, en los méritos de su contenido pueda haber, si se hace con éxito y talento, es decir, cuando se logra transmitir un mensaje, con ingenio, en un reducido espacio para hacerlo, una y misma actividad intelectual, se halla detrás del esfuerzo cotidiano de aquellos que participan en la red social Twitter y el involucrado en la redacción concisa de la Fenomenología del Espíritu, a saber, la de abstracción.
Uno de los temas sobre el que, la antropología contemporánea constantemente se interroga, es la de saber aquello que, hace característicamente humano a los hombres y mujeres, cual es su nota esencial; se responde con frecuencia, que es su inteligencia; sin embargo, el problema de responder de la anterior forma es que, introduce un nuevo problema, que nos remite a la necesidad de definir qué entendemos por inteligencia, si respondemos que, por inteligencia hablamos, de aquella capacidad para resolver problemas, esta demostrado que, algunos animales, también tiene esa capacidad, con independencia del grado de complejidad, ya que incluso, entre los mismos humanos, no se obtienen los mismos resultados a la hora de hacerlo, debido a que, no compartimos un mismo nivel de desarrollo cultural que, estandarice nuestras respuestas ante las dificultades; lo ideal sería prescindir del concepto inteligencia, que por ser un término compuesto, su significado es disperso.
De todos los seres vivos sobre la tierra, sólo los humanos, han podido hacer una distinción práctica de su ser, con respecto al de la naturaleza, pero esto no siempre fue así, perdido en la oscuridad de un pasado remoto, hubo un tiempo, en el que, el hombre, a través del mito, se fundía en unidad solidaria con la naturaleza, no reclamando para sí, un lugar privilegiado en la escala de la evolución, sino que, se mantenía unido, por un sentimiento de vida con todo su entorno.
No fue, sino hasta que, el hombre realizó, sus primeros progresos en la construcción del conocimiento que, al sentimiento de solidaridad con la naturaleza, le sucedió el deseo por dominarla; para el psicólogo evolutivo Heinz Werner "En la medida que el hombre primitivo ejecuta actividades técnicas en el espacio, mide distancias, dirige su canoa, lanza su flecha, su espacio o campo de acción, no difiere en su estructura del nuestro. Pero cuando el hombre primitivo convierte este espacio en materia de representación y de pensamiento reflexivo (abstracción), surge una idea radical de cualquier versión intelectualizada, en el hombre primitivo, el espacio está vinculado al sujeto, ofrece características egocéntricas y antropomórficas".
Por su parte, para el neokantiano Ernst Cassirer, el hombre primitivo era incapaz de concebir un idea esquemática del espacio, un espacio geométrico, esto solo fue posible por vez primera en la astronomía Babilónica, en ella, nos dice Cassirer, "encontramos la prueba definitiva de un pensamiento que trasciende la esfera de la vida práctica y concreta del hombre, al tratar de abarcar el universo entero, en una visión comprehensiva".
Por paradójico que parezca, en la época contemporánea, en donde el hombre ha realizado los mayores progresos técnicos y científicos de su historia, existe la tendencia de reducir a la humanidad, a un puñado de impulsos biológicos, atrofiando, por desuso, nuestra capacidad de abstracción y por ende, la de formular un juicio propio; esos y no otros, son los efectos que, la excesiva exposición a la televisión y otros medios de comunicación producen, en nuestros procesos cognitivos, la televisión subroga al espectador, de la necesidad de abstracción, ella le ofrece, a través de una imagen, una verdad acabada, procurando la pereza intelectual de sus audiencias, en la medida que podamos contrarrestar los efectos, de esta deshumanización, podremos formar ciudadanos conscientes y responsables, en suma, una sociedad mejor.
sotelo27@me.com
domingo, 5 de abril de 2015
Del Pesimismo al Vitalismo.
En El mundo como Voluntad y Representación, Schopenhauer vuelve a la cosa en sí kantiana; pero para él, la cosa en sí será, la voluntad; Schopenhauer, sostendrá la primacía de la voluntad, sobre la razón; para él, la razón, es apenas, el instrumento para realizar los fines de la voluntad, y esta voluntad no es otra cosa que, voluntad de vivir; la voluntad de vivir, es una voluntad que no cesa, es actividad infinita, en tanto vida apetitiva, que no puede alcanzar satisfacción alguna; el hombre busca su felicidad, que no es mas que, el hecho de saciar al deseo, el deseo no es otra cosa que, un sentimiento de vacío o privación, de ahí que, la naturaleza de la felicidad sea negativa, porque solo cobra vida en ausencia del deseo; cuando el hombre cree haber alcanzado la felicidad, no es mas que de forma temporal, porque una vez colmado ese deseo, la satisfacción cesa y retorna la naturaleza permanentemente desiderativa del hombre; porque en el fondo, el hombre desea desear.
A diferencia de Leibniz, Schopenhauer, dirá que, vivimos en el peor de los mundos posibles; Impulsados por la búsqueda de satisfacción, la voluntad de vivir, se afirma en los demás; de ahí que, la fuente de todos los males del hombre, sea el hombre mismo; para Schopenhauer, la vida, es un crimen de por sí, de aquí que, pase a explorar, las vías, para expiar esta culpa, hallándolas, en la negación del mundo a través de la vida ascética y el nirvana, influido, por las doctrinas hinduistas; por otra parte, también puede colmarse momentáneamente el deseo, en la contemplación estética.
Nietzsche, parte del mismo diagnóstico del mundo que, Schopenhauer, para ambos, el mundo es un reino de dolor, no obstante, Nietzsche busca en el Origen de la Tragedia, la respuesta que los griegos dieron, a esta circunstancia del mundo; para Nietzsche, los griegos comprendieron, el carácter terrible de la vida, pero se negaron a darle la espalda, como Schopenhauer, transformando esa realidad, por medio del arte; de aquí que, la expresión estética por antonomasia en la antigua Grecia, fuera la Tragedia.
Nietzsche, recupera el mito del dios griego Dionisio, símbolo del flujo de la vida misma y lo opone al de Apolo, símbolo de medida y límite; a partir de estas figuras, Nietzsche desarrollará la solución a los tiempos que, vivió y sintió en decadencia; Si el mundo y la vida, no son mas que, el escenario donde tienen lugar, toda suerte de sufrimientos, no quedan mas que, dos actitudes; cubrirlo con un falso velo de belleza y sentido, que sería, la actitud apolínea, alternativa que, le reprochara a los hombres cultos de su tiempo quienes, "han degenerado hasta convertirse en el mayor enemigo de la cultura, pues se empeñan en disimular la enfermedad general de la cultura"-; o abrazar con firmeza y valor la existencia, con toda su oscuridad y dolor, aquí, la simple voluntad biológica de Schopenhauer, es transmutada en voluntad de poder, por la que se decanta Nietzsche.
En este sentido, la teoría del eterno retorno de Así Hablo Zaratustra, no es mas que, la expresión de esa voluntad de la vida, ya convertida en voluntad de poder, por afirmarse en un mundo que, busca negarla o la resuelta decisión de aceptar el mundo, tal y como es; si el mundo es un páramo plagado de desdicha, la temeraria actitud de volver a vivirla y revivir el sufrimiento con valor, no es mas que, el triunfo de la voluntad de vivir; el nihilismo activo de Nietzsche, es dialéctico, era su manifiesto de una rebelión contra una cultura que, superficialmente progresa febrilmente, pero que, se encontraba al mismo tiempo corroída por dentro, por un nihilismo pasivo, expresado en un sentimiento de derrota que, a través de la destrucción constructiva, busca ser superada.
Como gran parte de la filosofía alemana del siglo XIX, la obra de Nietzsche y Schopenhauer, consta de una parte descriptiva y otra prescriptiva; pese a que esta última, por su excentricidad es la que mas cautiva, lo que realmente hace imperecedera su obra, al menos para nosotros, en tanto, modernidad, es el análisis que hacen, de una cierta naturaleza humana ante la misma.
domingo, 22 de marzo de 2015
Populismo y Democracia.
domingo, 15 de marzo de 2015
Cosmos
Recién tomaba confianza del mundo, en mi niñez, cuando en la serie Cosmos, dirigida por Carl Sagan descubrí que, cualquier cosa que nuestros sentidos nos digan del Universo, es sólo apariencia, a su realidad, se llega, por el pensamiento; al observar el Universo, experimentó, el placer del descubrimiento, con cada explicación de su funcionamiento, sus imposibles magnitudes, me provocan, un sentimiento de desbordamiento; sin embargo, por real, que me parezca este sentimiento, no es mas que, frenesí...o tal vez, no sea así!
En la Actualidad la ciencia describe con detalle, los fenómenos del Universo, sin ocuparse de sus causas, por considerarlas irrelevantes; no obstante, para Kant, existe una inclinación natural en la razón del hombre, que le obliga a dar con una causa incondicionada, que sea explicación y fundamento de sí misma, unos la llaman Dios, otros Naturaleza, pero, para Baruch Spinoza, son ambas a la vez; Spinoza, disolvió el dualismo cartesiano, en un monismo, asimilando la relación causal, con la de implicación lógica, con lo que, el orden de las cosas y el orden de las ideas, serían una y misma sustancia infinita, cuya expresión finita, serían los seres de la naturaleza.
Lo anterior, provocó la condena de su sistema, de parte de la Iglesia; al sintetizar naturaleza y espíritu en una y misma entidad, Spinoza, negaba la hipótesis de un Dios personal y trascendente, haciendo partícipe al hombre de la divinidad, siendo por tanto innecesaria, una verdad revelada y la intermediación de una iglesia histórica para interpretarla y conceder mediante su intervención, la salvación del alma. La Doctrina de Spinoza, dio pie a varias respuestas, sin embargo, sobresale, la elaborada por Kant, para quien, la teoría de Spinoza, creaba un problema mayor, ya que, al postular la síntesis de lo finito en lo infinito, ataba al sujeto, a las leyes de la causalidad del Universo, volviendo imposible la libertad.
En La Crítica de la Razón Pura, Kant, postula que, en la construcción del conocimiento, colaboran los sentidos y el entendimiento; las impresiones de los objetos que afectan, nuestros sentidos, proporcionan la materia prima que, es sintetizada, por las categorías del entendimiento, obteniendo así, una imagen representativa o fenoménica del objeto, para el Sujeto de esta relación exterior, sin embargo, solo es una representación del objeto, no el objeto mismo, este queda, incognoscible para él, al estar sujeto, a los límites de los sentidos y el entendimiento; lo que, permite considerar la existencia de, otras realidades, más allá de lo aparecido, a las que, no podemos acceder; sólo se conocerán los fenómenos o apariencias, pero no, como es la cosa en sí o noúmeno, ámbito de los entes infinitos metafísicos como la Libertad, Dios y la Inmortalidad.
Fichte, parte de Kant, pero desestima, la idea de una cosa en sí incognoscible, que limite al conocimiento, y suelta los lazos que, lo unían con el reino de la naturaleza, procediendo a deducir toda la realidad, de una sola posición en la conciencia. En la Doctrina de la Ciencia, Fichte dibuja las figuras de la conciencia, hasta llegar a la autoconciencia; para él, la filosofía, era reductible a un primer principio, recíproco a la lógica y postula como tal, al Yo, correlativo del principio de no contradicción, a partir de este, deduce el No Yo, como posición autoimpuesta por el propio Yo, es decir, el Yo sé objetiviza a sí mismo, y provoca la existencia de la relación sujeto-objeto en el seno de la conciencia; finalmente, el tercer movimiento es el Yo Trascendental o Absoluto, soporte de la relación sujeto-objeto, al interior de la conciencia; nace así, con Fichte, el idealismo alemán, desde el cual, Schelling, desarrollará su filosofía de la naturaleza.
Schelling se interesó por la relación de lo finito con lo infinito, para él, lo absoluto es la identidad de lo finito e infinito, no existiendo una oposición o división real, la división surge al agudizarse la reflexión y provocar su distinción, sin ella, el hombre se consideraría integrado a la naturaleza, Schelling, comparte la vida al interior de la conciencia, afirmada por Fichte, pero, a diferencia de éste, lo objetivo sale de la esfera de la conciencia y se objetiva exteriormente en la naturaleza; llegando a ser en Hegel, Lo Absoluto.
A partir de aquí, retornaré al origen de la presente divagación; en la serie Cosmos, Carl Sagan, recrea las fases del proceso evolutivo, hasta el grado en el que, el primer ser vivo sobre la tierra, abre sus ojos, punto en que, el Universo se ve así mismo, por primera vez en la historia, lo cual, rememora, al idealismo alemán, que influido por Spinoza, afirmó "Somos la instancia donde el Universo se hace autoconsciente" (Hegel), sintetizando, naturaleza y espíritu en una misma entidad; con la salvedad de que, para el idealismo, el Universo absoluto, es la esfera de lo objetivo, sin la cual, no puede existir la esfera de lo subjetivo, y en la ciencia, sólo es naturaleza.
Al ver el cielo, el pensamiento se objetiviza en el firmamento, y en un acto de rebeldía, contra la alienación de sí mismo, hecha en la naturaleza, lo absoluto, retorna sobre sí, en forma de pensamiento, que se piensa, a sí mismo, en nuestro pensamiento; lo anterior no debería llenarnos de vanidad, porque no, nos hace especiales o más interesantes, sino tan solo fortuitamente afortunados, por ser herederos de esos 15 mil millones de años de historia de la evolución del universo, que no han sido, sino el camino recorrido por la libre voluntad de la naturaleza para concretar su ideal en nuestra autoconciencia.
sotelo27@me.com
domingo, 1 de marzo de 2015
La Mentira de la Libertad
Para la postmodernidad, la felicidad se halla, en su más pura manifestación, en la acción de comprar "libremente"; pero, bajo tal concepto de libertad, condición de posibilidad de la "felicidad", se esconde una profunda naturaleza excluyente; por ejemplo, cuando un ciudadano, común y corriente, visita un centro comercial, puede acceder al mismo libremente, y puede libremente desear comprar, lo que no puede es hacerlo efectivamente, porque la exclusión a tal posibilidad ha sido puesta en su capacidad de comprar, en la disponibilidad de los recursos económicos con los que cuenta; luego entonces, la falta de libertad y la consecuente infelicidad, en los regímenes afines al libre mercado, es tan común, como en cualquier gobierno totalitario, con diferencias de grado, ya que el punto lógico esta echado, un poco mas adelante, solamente.
Se reacciona a lo anterior, con una cierta incapacidad de dar, en donde se ubica tal falta de libertad; para la gente, eso no seria ausencia de libertad, puesto que, se les enseñó que, primero hay que trabajar, para poder ganar y después comprar, pero incluso, sin negar lo meritorio que, entraña lo anterior, es tan solo, un artificio, para distraer a la mente, haciendo retroceder el punto, en donde se da la privación de la autodeterminación; pero, podemos responder con el mismo esquema hacia atrás y hasta el infinito, primero, ¿se es libre de acceder a un trabajo fácilmente? Segundo ¿puede el trabajador aspirar libremente a ganar lo suficiente?, por lo general la respuesta a estas interrogantes es negativa; pero, se insistirá en negar, la carencia de libertad; tal vez, engañados por la falta de inmediatez, para experimentar la imposibilidad en el ejercicio de su voluntad, ya que esta, en su simple expresión física, es la única clase de negación, con la que se educó a la sociedad.
Paradójicamente, la idea de necesidad, en la discusiones sobre la libertad, se introduce furtivamente, ya que permite dar fin, a los infinitos cuestionamientos que puedan hacerse, siendo, en realidad, una idea subrepticia, ¿necesidad? ¿De quién?; concedase la siguiente digresión, en sus orígenes, el liberalismo inglés, en voz de Stuart Mill, postulaba que, era la conciencia la que, configura al mundo, tesis psicológica, brillantemente refutada por Marx, para éste, por el contrario, es el mundo, es decir, el modo en el que, los medios de producción se organizan en un tiempo histórico dado, lo que determina a la conciencia del hombre, de ahí la necesidad de transformarlo; por otro lado, para poder determinar una necesidad, primero hay que determinar la naturaleza del hombre, y la de él, es libertad, proyecto de lo que llegue hacer por acción de su voluntad; ¿adonde quiero llegar? A considerar, como auténticas ideas apócrifas a la necesidad de producir y libertad de consumir, impuestas sobre la humanidad.
Retomando, es un hecho que, existen dependencias mas sutiles y perniciosas que, las que, se reducen al mero aspecto físico, como escribiera Spinoza "Sé cree que, sé es libre, porque se ignoran, las causas que nos determinan"; la sensación de frustración producto de la falta de libertad, sea, provocada por cadenas o la ansiedad, derivada de cualquier otro tipo de preocupación material, es la misma.
Quienes dominan, usan el lenguaje, para confinar la libertad de la sociedad, en un estrecho campo simbólico; acotando los significados, se limita las posibilidades de expresar con fidelidad y legitimidad, la justa inconformidad, de ahí, por lo cual, muchos de nuestros problemas sociales, se han vuelto intraducibles, al lenguaje oficial, donde solo hay cabida para conceptos vacíos como, estado de derecho, imperio de la ley, etc, a los que, no les corresponde ningún hecho, en la realidad; no se trata de que la libertad de pensamiento mine la servidumbre, sino de que la sustente; el viejo mandato "no pienses, obedece" contra el que Kant, se rebeló, considera Slavoj Zizek, alimenta la rebelión, por el contrario, la única forma de asegurar que, la servidumbre sirva al mantenimiento del orden social, es conceder la libertad de pensar; siempre y cuando se haga de entre la opciones, seleccionadas previamente, con lo cual se construye una falsa conciencia de libertad.
Para Wittgenstein "Los límites de nuestro lenguaje, son los límites de nuestro mundo"; traspasar las fronteras mentales que, nos impide acceder a una sociedad más justa, es una posibilidad que, ni remotamente obra en anaquel de nuestras ideas, fuera del libre mercado y la condición actual, esta, la utopía, la locura; por lo cual, permítaseme reconsiderar a la locura: "Alguien dijo una vez que la única diferencia que existe entre las personas que están dentro de las instituciones mentales y aquellos de nosotros que estamos fuera... es que nosotros somos mayoría, si ellos lo fueran, nosotros estaríamos adentro". Para Michel Foucault, lo anterior no era un chiste, sino, teoría sociológica, los que detentan el poder, determinan lo que es normal y justo, para provocar la caída en esta categoría de aquellos que, se opongan al mismo; la Locura, es el espacio creado, para clasificar, lo que el discurso neoliberal ha dejando inclasificado, fuera del mundo real del mercado; !Usted! no deberá protestar, solo se le permitirá trabajar y aceptar como bendición su actual condición, el sistema le brindará el poder de decisión, siempre y cuando escoja, lo que el orden de cosas, le ponga a su disposición, desear u opinar por fuera de eso, se considerará subversión; o no es mas que eso, la reprobación que experimentamos, cuando formulamos la aspiración de un mundo mejor?, la lógica subyacente a todo esto, es la de una "libertad" de elección forzosa.
No se trata tanto, de reducir la verdadera experiencia de la libertad, a la simple manifestación interior, como los estoicos, porque nos mantendría alienados, como de que, el mundo exterior, con su orden económico y social, sirva para encontrar la oportunidad y medios para realizar la auténtica libertad, sin la artificial limitación.
sotelo27@me.com
domingo, 22 de febrero de 2015
Conciencia Infeliz
Conciencia infeliz.
En nuestro mundo, se experimenta una insatisfacción general, las promesas incumplidas de la modernidad, han produciendo frustración al no poder realizar las expectativas que ella misma impuso sobre los hombros de toda la humanidad; ofrecida como libertad del reino de la necesidad, la modernidad, terminó invirtiendo los valores, colocando la carreta delante de los caballos, hoy el hombre ofrenda su vida al mantenimiento del orden social.
Se impuso la meta del perpetuo progreso; progreso que dejó de ser camino para volverse destino, condición permanente que no da tregua, ni sosiego a la mente, sin darle oportunidad de reflexionar; deslumbrando por el brillo proyectado por el ideal del progreso, el hombre peregrina sin cesar, en pos del Ideal, que convierte su presente en un permanente mal, siempre con la vista puesta, en el afán de algún día poder alcanzar la escurridiza idea de siempre avanzar.
Mimetizado al accionar despersonalizado del maquinismo industrializado, el hombre ha renunciado a su facultad de pensar, se ha conformado con hacer de sí, un puñado de habilidades automatizadas; Es así, que ondea en el mundo, como un instrumento más, de ese reino de medios en que se convirtió la sociedad.
El hombre vive eyectado sobre un mundo en el cual vive desencajado; pone su ser en las cosas, sublimando su vida propia, a la cualidad de un objeto, una meta que le viene impuesta como unidad de medida de su valía; ha perdido la sensibilidad, sustituyendola por la técnica y la funcionalidad.
Despierta, se levanta, come, trabaja y duerme, se aplica cabalmente en la tarea de deshumanizar su propia entidad; aprende con esmero, todo lo que considera que hará de él una herramienta de utilidad, haciendo a un lado lo único que puede en verdad realizar su personalidad ;Pensar.
Vive y aprende a disfrutar de una existencia sin conexiónes, como el de una piedra que yace encerrada en su absoluta y oscura soledad; soledad, que le viene como consecuencia de esa eyección de su ser, de habitar en el mundo, sin hacerlo consigo mismo, por ello, deambula angustiado, se siente desorientado, porque el mundo tal y como ha sido diseñado, es incapaz de brindarle un sentido a su liviano habitar.
La soledad y la falta del pensar, son las dos epidemias de la modernidad, pero son al mismo tiempo sus condiciones de posibilidad, la rutina militar demanda para sí todo su esfuerzo y concentración, y lo obliga a sufrir el vacío de su vida interior, ya que si pensar es ser dos en uno al desdoblar de la conciencia, al estar arrojado en el mundo en las tareas que harán de él, un gran hombre en términos de la postmodernidad, el cohabitar en la conciencia se vuelve una imposibilidad.
Hombre de conciencia infeliz, vida escindida, busca asir, lo que sabe que fue primeramente fragmentado, y después arrojado fuera de sí; con místicos sucedáneos, busca soldar su resquebrajada unidad, pero no lo puede lograr, porque lo vuelven a condenar a adorar lo que esta por afuera y encima de él.
El hombre, ha hecho de sí, un ideal pasteurizado, domesticado y predecible; puñado de impulsos organizados en función del mercado. El valor más preciado ha resultado el rendimiento; lo mismo en la industria, en la política y en los bajos fondos de la sociedad, desde este punto de vista, todos viven hermanados.
Religión, política y medios, trabajan coordinados, pretenden forjar artificiosamente una identidad; pero olvidan que identidad es uno, y más de uno, se vuelve comunidad; aunque tal vez, no sea olvido, sino engaño, no buscan individuos, sino rebaños.
La monotonía del trabajo organizado, y la repetición de dogmas sin vitalidad proporciona la exasperante sensación de un mundo congelado, es por ello que, la religión ha perdido credibilidad, en un mundo paralizado, sin libertad, no cabe el calor de la acción providencial.
La política satura de imágenes, datos, al ciudadano, atrofiando el pensamiento simbolizado. Bajo el grosero argumento de su falta de competencia intelectual, se educa al ciudadano en desconfiar de su propio criterio, se exagera las complejidades de los actos de gobierno, para poder suplantar por la burocracia, el derecho a deliberar en los asuntos de toda la comunidad
Los medios de comunicación se han convertido en creadores de imágenes, disuelven lo preciso y determinado, precipitando la verdad en el abismo de la vacuidad; sustituyen la conciencia individual, crean necesidades artificiales y venden al mismo tiempo satisfactores, relevando al hombre hasta de poder desear.
Ejércitos de sonámbulos, deambulan por las calles, sin poder diferenciar, si viven o duermen, se a hecho indiscernible lo falso de lo real.
sotelo27@me.com





